eltepehuano.com

Capítulo 9: El Intento con Don Lauro y el Final de una Era

Casi al final del sexenio de López Portillo, el Dr. Lauro Ortega, asesor presidencial, lo visitó en su casa para invitarlo a un nuevo proyecto frutícola en Morelos. Blas, receloso, accedió a ser asesor sin renunciar a CONAFRUT, trabajando bajo las órdenes de Enrique Dupré Ceniceros. (Anexo 7). Allí vio cómo el 50% de los trabajadores eran promotores políticos para llevar al Dr. Ortega a la diputación federal, meta que consiguió 

Al don Lauro se le menciono que existía mucha gente sin funciones, a la que me instruyó a hacer los ajustes necesarios, los que se llevaron a cabo. 

Como anécdotas de los dos personajes, en un desayuno en la” joya casa de don Lauro en la cabecera municipal de Xochitepec. Un arquitecto de apellido Barraagán empezó a alabar al Dr. ante un político del estado de Guerrero diciendo que él no podía aguantar el ritmo que tenia don Lauro, a lo que el político guerréense le dijo “no sea barbero, ya sabemos que el Dr. va a ser Gobernador” el ambiente se puso tenso y el Dr. embozo una sonrisa disimulada; en el caso del Ing. Dupré en los constantes viajes a la secretaria de agricultura en la ciudad de México, a negociar el  presupuesto un asesor de delegado en forma oportunista quiso quedar bien, a la que su servidor lo puso quieto, como al funcionario le gustaban los enfrentamientos llamo al subdelegado de planeación quien avalo a Blas. Con esto se constata a la gente que rodea a los políticos 

En otra anécdota reveladora, durante la visita del presidente Miguel de la Madrid al vivero de Jojutla, Blas guio a los miembros del estado mayor evitando un lote de aguacates intoxicados, lo que acortó el recorrido sin que nadie se diera cuenta. Al día siguiente, un furioso Dr. Ortega preguntó quién había guiado la visita previa, pero nadie delató a Blas. 

Don Lauro eventualmente fue electo Gobernador de Morelos. Con los nuevos vientos políticos, el Ing. Dupré, fuera del círculo de poder, en un arranque de rabia tomó la foto de su benefactor y la arrojó al basurero, aplastándola con desprecio. Era el simbólico final de una era y de muchas lealtades.