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Capítulo 15: Durango: Un Legado de Grandeza Frente al Prejuicio

Cambiando de tema, es necesaria una aclaración ferviente, nacida del amor a la tierra propia. Tras escuchar a diversas personas —incluso a personajes tan célebres como Cantinflas, quien así se lo expresó a mi hermana Luz Esther— referirse a la ciudad de Durango como “muy pobre”, todo buen duranguense debe alzar la voz para corregir ese prejuicio.

La ciudad de Victoria de Durango fue fundada hace más de 450 años (en 1563), siendo una de las ciudades más antiguas y con mayor historia del norte de México. Su centro histórico y colonias como Tierra Blanca y Analco son testimonios vivos de un pasado glorioso, con construcciones de adobe, techos de vigas de madera y terrado que han sido preservadas con celo. Sus monumentos están reconocidos por el INAH y su valor cultural es invaluable.

La famosa Penitenciaría de Durango, cercana al centro, alimenta la leyenda negra de la ciudad. Se decía que quien entraba en una de sus celdas sabía que iba a morir. La leyenda cuenta que un reo, condenado a esa suerte, pidió como último deseo una cobija y una vela. Permaneció en vela toda la noche y, al escuchar un ruido, encendió la vela justo a tiempo para ver un enorme alacrán descendiendo hacia él. Con rapidez, tapó al animal con la cobija y logró sobrevivir hasta la mañana, desconcertando a los guardias que llegaron a recoger su cuerpo. Hoy, ese sitio de terror y leyendas ha sido transformado; un gran hotel y modernos centros comerciales ocupan ese terreno, simbolizando la evolución de la ciudad. Quienes la llaman “un monumento a la pobreza” sólo ven una fotografía antigua y desenfocada de su verdadero ser.

Ciudades como Gómez Palacio, Lerdo y Vicente Guerrero se han modernizado con fuerza.
Los minerales, como el oro y la plata, se encuentran en abundancia, y el gobierno federal se beneficia con las concesiones de esta bonanza, puesto que la mayoría de las minas están explotadas por empresas canadienses y estadounidenses. Sus bosques, en cambio, se han salvado gracias a la tenacidad de sus habitantes, que formaron organizaciones para explotarlos de manera sustentable a través de aserraderos comunitarios y programas constantes de reforestación.

La modernidad llegó también con la autopista y el majestuoso Puente Baluarte, una obra de ingeniería que ha incrementado el turismo al facilitar el paso de visitantes del norte y centro del país hacia Mazatlán, evitando el peligroso y sinuoso trayecto del Espinazo del Diablo en la carretera federal.

La agricultura y la ganadería siempre han sido el corazón de Durango. Es reconocido por la exportación de ganado bovino en pie a Estados Unidos y por una robusta producción lechera. En sus campos se siembran 641,000 hectáreas de cultivos cíclicos como frijol, maíz, trigo y sorgo, además de 50,000 hectáreas dedicadas a nogales, alfalfa y manzanos. Durango no es pobreza; es un legado de historia, riqueza natural y una fuerza productiva que merece respeto y admiración.