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Durango la Tierra de Villa

Como homenaje póstumo a mis padres, María Teresa y José Claro, y a mis hermanos Javier y Chuy, quienes nos inculcaron la unión familiar y, en su vida profesional, nos dieron ejemplo al establecer huertos de durazno en las parcelas escolares de primaria y secundaria. Por ello, llevamos en la sangre la fruticultura.

En los paseos por La Constancia, localidad del municipio de Nombre de Dios, nos deleitábamos con frutos de durazno, pera, membrillo, entre otros. Brincábamos en las acequias por donde fluye el agua del río El Tunal.

Ya como estudiantes, visitábamos el municipio de Canatlán, donde el principal cultivo es la manzana; también el municipio de San Juan del Río, distinguido por sus nogaleras, predominando la nuez pecanera. Por último, recorrimos la región lagunera, donde existen viñedos de gran calidad.

Con cariño para mi hermana Luz Esther, “La Nena”, y para mis hermanos Luis, Pepe y Enrique David, quienes siempre me brindaron su apoyo; gracias a ellos pude seguir adelante.